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Ave Canem!
El boom de la denominada “Nova
Cançó” en el País Valenciano durante
los años setenta y ochenta produjo unas cuantas perlas
de diferente calibre y catalogación arriesgada. A parte
de los grupos e intérpretes que se fueron consagrando:
Raimon, Ovidi Montllor, Al Tall, Pavesos... en las manos y orejas
de una audiencia demasiado convulsa llegaron también discos
sorprendentes que la situación política y social
del momento no permitieron valorar como se debe. Fueron esas dos
décadas un largo paréntesis de utopías y
placeres. De ebullición desbocada. Los momentos de “Diguem
no!” y “el Tio Canya”. Pero la influencia del
grito de Raimon y las páginas de Joan fuster fueron mucho
más lejos.
Ameraron algunos personajes de
sensibilidad, por decirlo así, demasiada exótica
por el momento. En esa primera ola de la “Cançó”,
que se retiró a finales de los ochenta, se editaron trabajos
que requerían calma y lucidez. Para disfrutarlos y valorarlos.
Cave Canem de Cànem, en
1987. Disco reivindicado en círculos entendidos y de seducción
difícil. Como ellos mismos explican, el grupo Cànem
se fue estructurando en los años ochenta alrededor del
entusiasmo imbatible de Toni Torregrossa. Componen temas propios
y ponen musica a poetas del momento y clásicos. En el año
1987 hacen un esfuerzo para “escoger” y editan su
primer y último disco Cave Canem. De una madurez sorprendente.
Ellos lo definen como folk mediterráneo,
pero la fórmula es excesivamente simplista. Hay un sello
propio que va más allá. De mediterráneos,
en esta parte del mundo, lo somos la mayoría. Y si eso
era folk, se trataba de un folk reeducado y personalizado. Excesivo.
Desgraciadamente no tuvo continuidad,. Porqué el grupo
que formaron más tarde algunos de sus integrantes, “Urbàlia
Rurana”, solo cogió una parte, y ahora sí,
se decantaron más por el folk.
Recuperarlos, más
que un placer es una obligación .
Vicent Sanchis
Nota de Prensa de la discográfica
Picap
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