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El Mercat de Vic
En las postrimerías de la época veraniega, cuando los calores, al menos aquí, en Burgos, empiezan a escasear, a ceder ante el empuje de los amaneceres fríos, tienen lugar, en tierras catalanas dos citas importantes para los eventos culturales: el teatro en Tárrega y la música en Vic. Uno está pensando en el alejamiento de estos eventos pero resulta difícil desengancharse de la cultura así que, si acaso, tendrá que ser un proceso lento.
Tras haber acudido en anteriores ocasiones al Mercat de Música Viva de Vic, como que ya le había cogido el tranquillo y estaba dispuesto a acudir una vez más, a esta cita con los grupos y músicos emergentes; una cita donde siempre se pueden escuchar gratas sorpresas musicales a la vez que le tomamos la temperatura cultural al circo musical.
Y, salvando las pequeñas perezas rutinarias que son preparar una mochila con lo esencial y el largo desplazamiento que supone estar toda la noche viajando en un tren para amanecer el viernes en Barcelona, pero con la certera esperanza de encontrar allí el sol esperando y todo el mar Mediterráneo a unos metros, me metí en el tren nocturno y allí, en mi litera.
Llegar de mañana a la Barna soleada me invita, casi de manera inevitable a hacer una visita al mar vía la playa de la Nova Mar Bella; es como una adicción irregular que permite a la piel encontrarse con el sol y la sal del mar, escuchar las olas, respirar el horizonte y ver las pieles íntegras, postradas, a la espera sobre la arena. Casi necesario. Y si es a primera hora de un radiante día de entre semana cuando todavía no ha acudido mucha gente, pues mejor. Así fue que tras un par de horas y unas refrescantes zambullidas, me alejé con tranquilidad haciendo un pensamiento para comer antes de dirigirme a mi destino, cerca de los Pirineos.
Hice antes un parada en un Corte Inglés próximo, uno de esos sitios que no me apetece mucho visitar pero que tienen algún recuerdo que me atrae. Visita de rigor y acabo llevándome un libro. Lo temía. Sobre el amor y la soledad, de K. Así estoy yo. Me acordé, entonces, de un pequeño restaurante biológico cuya agradable comida se puede disfrutar frente a una pequeña y fluida calle, cercana a las Ramblas. El lugar es sencillo y me trae recuerdos pero, por encima de todo ello, su acristalada puerta de salida se transforma en un cuaderno abierto de simple poesía en movimiento en el que cada paseante se convierte en verso. La próxima vez lo haré, si. Escribiré algo allí mismo. Resulta tan tentador, tan rítmico. Es eso, un rincón para regalar o regalarse.
Ya en plaza Cataluña, aeropuerto internacional de almas apátridas, mercado de colores, miradas, gestos y más, en la superficie, y bullicioso hormiguero bajo ésta, me encuentro con una huelga de trenes. Pequeña. Algún retraso, desorientación y más de una hora de pie en un cercanías-hamburguesa hasta llegar a destino. Vagones llenos de gente, gente joven que se desplaza para pasar el fin de semana, acampar, asistir a conciertos, disfrutar momentos compartidos, reír, beber, comer, conocer, amar, tal vez sin saber,… crecer.
Me dirijo a la oficina del Mercat, retiro la documentación, doy un paseo por la zona de stands. Algunos conocidos. Es agradable. Saludos y un poco de conversación. Reconfortantes y cariñosos encuentros. Distantes otros. Cordiales todos. Es el Mercat. La música está cerca. Me voy a buscar el hotel. La organización se ha portado. Me apetece descansar un poco antes de empezar la peregrinación. Me ha fallado mi socio, que debía de acompañarme. Era de esperar. ¿Y de agradecer?
Bien avanzada la tarde me dirijo en busca del primer escenario vivo con la sensación de haberme perdido alguna cosilla interesante – I CANTORI DI CARPINO, octogenarios y ventegenarios compartiendo y difundiendo tarantellas tradicionales italianas; una de esas cosas difíciles de ver-. Y así me encontré con los Quebequenses LES BATINSES, repetidores del evento y con gran facilidad para conectar con un público que les aprecia; debe ser esa disidencia lingüístico/política compartida (no olvidemos que estamos en la Catalunya profunda) apoyada por un directo vital, detallista y enérgico, vertebrado en torno a un folk generosamente condimentado con elementos contemporáneos. ¿Mestizaje canadiense? No tanto. Celtas Cortos de allí, les va mejor. Buenos, si.
Quería comprobar si la ORQUESTA CHEKARA DE TETUÁN y su música andalusí resultaban así, a palo seco, tan difíciles como me imaginaba. Y ciertamente resultan difíciles. Algo que podría ser más llevadero en combinación con otras formaciones de alguna manera hermanadas, proyecto en el que Mar R. ya está trabajando. De camino encontré a OSKORRI, con el incombustible Natxo de Felipe dirigiéndose al público de la plaza Mayor y presentando, de esa forma cariñosa, las canciones y personajes que pueblan su repertorio. Creo que la plaza Mayor, hermosa, enorme, les cae un poco grande y resulta impersonal para un grupo así. Achaco la elección del espacio a un hermanamiento entre autonomías de primera. ¿Me obsesiono? ¿Por qué me hacen pensar en seminaristas? Será el corte de pelo. Me gusta como suena la alboka.
Vuelvo a cruzar la plaza Mayor en busca de mi cita con Lidia Pujol, bueno, con su directo. El disco IAIE me gustaba pero intuía que había algo más. Y lo había. Era en el Institut del Teatre, bonito espacio para la ocasión. Y allí estaba, como una hada, vestida y preparada para ofrecernos unos momentos muy agradables en forma de canciones ricamente adornadas, políglotas babélicas. Arropada por unos músicos de indudable talla y notable conjunción, nos ofrecieron un concierto…Reconfortante. De agradecer. De nuevo por la plaza Mayor, de paso, compruebo que un tal SILVERIO PESSOA, brasileño él, está en pleno concierto de forró un estilo que debe ser propio de alguna zona de su país y que resulta de la mezcla de estilos…El resultado es tan variado… Por momentos parece que se han juntado el rock, el hip-hop y el bacalao barato, han subido el volumen los bpm y ya está. Increíble, bestial. Insufrible para mis oídos. Seguro que triunfa. Por el camino me pierdo a TERRAFOLK, pero tengo la intuición que ANIMA SOUND SYSTEM, son más interesantes que lo que su nombre parece indicar. Y acierto. Un cuarteto joven y lleno de vida en el escenario. Auténtica new wave de los 80. Sin complejos ni complicaciones. Una buena percusión, un viejo sinte Korg analógico cuyo rendimiento en directo supera al 99 % de los analógicos que yo haya escuchado, un freaky haciendo ruiditos varios y una chica spidica dándole vida a todo esto. Nunca vi a Devo, B’52 o Blondie, pero ya puedo decir que si a A.S.S. Refrescante magia magiar.
Rapidito y cambiando el chip para ver un poco al grupo de SARA MAMANI y sus cantos de tierra. Folklore profundo de la Argentina menos internacional. Sólido y adusto pero con timbre de raíz. Y de paso me tropecé con el mestizaje ‘meditetropical’ de COSTO RICO, que le estaban dando vida a una plaza Mayor repleta y calentita. El numeroso grupo en su salsa y haciendo lo que sabe. Fieeeeeeesta.
La medianoche quedaba bien atrás y no había muchas opciones apetecibles para continuar –tal vez MOJO PROJECT- y, por el contrario, el cansancio hacía mella y algunos conciertos habían dejado una buena cosecha para la jornada, así que de retirada a dormir.
El sábado amanecía soleado y con el cuerpo descansado. Desayuno y ducha. Nuevo. Un recorrido tranquilo por los stands, unos discos, algunos contactos, charlando, conociendo nuevas cosas, nuevos artistas,… Ya que me había perdido los interesantes showcases del día anterior –SIMAO FELIX, NÉVOA y KRISTI STASSINOPOULOU- quería, al menos, ver el breve directo de MUCHACHITO BOMBO INFERNO que resultó ser divertido y un poco menos incendiario de lo esperado. Me perdí el de ALBOKA, que presentaban nuevo trabajo. Pena. Es que además los ágapes del Gobierno Vasco, y este era uno, son la hostia. Se pasó la mañana.
La tarde-noche se presentaba demasiado densa. Habría que elegir. Podía empezar, y así lo hice, con un grupo del que intuía tenían algo que decir, algo bueno. 12TWELVE son catalanes y se dice de ellos que tienen uno de los mejores directos de rock europeos. ¿Todavía se hace rock en Europa? Debe ser un continente viejo. Pues si, jóvenes, atrevidos, y jodidamente buenos. Temas instrumentales, con toques de banda arty y noisy , es decir que sin ser Sonic Youth tienen claro que hay música que no necesita letras para ser interesante y dejarte un buen rato boquiabierto y disfrutando. Y ellos gozando. Pueden llegar a ser una excelente banda de las que se hable en el futuro y ahora sufran de incomprensión hasta desaparecer. Sería una pena. Igual que sería una pena que hiciesen otra cosa que no fuese lo que quisiesen con su música. ¿Nos entendemos?
Tras apurar hasta la última gota me dirigí rapidito a ver a esa chica que parece se está haciendo popular. BEBE, se llama. Y la sorpresa fue que había cantidad de gente a la puerta del Institut del Teatre. No habrán abierto, me dije. Pues no. Ya estaba lleno. Y a los acreditados ¿no nos dejáis entrar? No. Bueno, Javi Zarco si entra, pa salir pronto. A lo mejor solo quería eso, entrar. Y que si una Coca Cola vuela sobre los de seguridad, que si las jovencitas berrean que quieren entrar mientras empujan las vayas, que los que eran 100 ahora son 200 y pronto 300. Que empujan más. Que gritan más. Que quieren entrar. Que hay un poco de tensión pero solo hasta que se cae una vaya y la gente tiramos para adelante como animales. Civilizados, eso si. Y BEBE lo agradece. Gente por todos los lados. Directo acústico, en trío. Muy natural y espontáneo. Con encanto. No necesita ganarse al público. Ya está entregado. Comunica mucho y resulta entrañable. Emociona y se emociona. Resulta natural, tal vez demasiado como para sobrevivir en este mundillo. Todo un peligro. Y una suerte haberla visto así. Y ahora.
Que alegría trasmite esta mujer. Rapidito hasta el Casino para escuchar algún tango joven a cargo de 34 PUÑALADAS. Esta lleno. Hay que esperar pero se accede. Esa sutil fanfarronería lingüísticamente indescifrable resulta atractiva y creíble. Cuanto pueden hablar los argentinos…A veces hasta dicen cosas!!! En estas, por coincidencias, me perdí a LAURENCE REVEY, una voz francesa que prometía un buen espectáculo. ¡Qué se le va a hacer! Pues cenar, aunque sea un bocata de butifarra a la plancha, cosa difícil de conseguir con ríos de gente llenando las calles y rincones donde servían algo de beber y comer.
Más tarde, PASCUAL GALLO + FLAMENCOS DE ARAGÓN dieron un buen concierto de flamenco. No soy un gran amante del flamenco. Ni siquiera uno mediocre. Y como no quería perderme un buen lugar en el concierto de KLUSTER, uno de los proyectos del finlandés KIMMO POHJONEN, salí antes de finalizar aquellos. Y mereció la pena la actuación de Kimmo, tal vez la más destacada, al menos para mi, de este Mercat. Con el acordeón a los hombros y un micrófono, ambos manipulados por otro músico en escena que también añadía percusiones electrónicas, resultó una pieza continua e intensa, llena de variables y sorprendentes sonidos apoyados por la cuadrafonía del sistema. La utilización de la voz, la respiración y sus movimientos hizo del músico el foco absoluto de toda la actuación del que no quitamos la vista hasta el momento final en que rompimos en aplausos. Encantados todos. Así salimos, hablando del menda.
Me apetecía hacer una parada en la plaza Mayor, esta vez para hacer un breve recorrido por el mercado del disco en busca del puesto de los G33G para dar un abrazo a alguna de las Gs, ver a Maddish y a la tiernecita Lara, que dormía, ajena a todo, en el coche. Y se habían quedado por el camino figuras de interés como AMAL MARKUS, XABI SAN SEBASTIAN, JOANA AMENDADOEIRA o AMAIA ZUBIRIA, pero la elección había sido buena y aun hubo tiempo para echar un vistazo al proyecto de Lord Sassafras, ZARAGOZA ACCIÓN SONORA, un combo multicolorcita apoyado en dos dj’s y con elementos musicales de varios países. A mi me dio la sensación de ser una Orquesta Mondragón globalizada y descafeinada, a la falta de un Gurruchaga que hiciese de maestro de ceremonias. Me apetecía ver si el fuerte apoyo con que parecía presentarse MANOU GALLO correspondía con su directo y, ciertamente, resulta una mujer versátil y llena de energía en escena, con muchas tablas y capacidad para entretener al público, ya masivo, que la escuchaba en el escenario del Sucre. Allí iba a concluir la noche, y prácticamente el Mercat, con los demoledores CAFÉ TACUBA, banda de rock mexicana con un directo claro y potente. Esperar a casi las tres para ver a AÏSHA me costaba demasiado así que quedaron pendientes, tal vez para la próxima. Era hora de dormir, y mira que había gente por la calle.
El domingo por la mañana era hora de recoger los bártulos, dar una vuelta por el centro de Vic y tomar el camino de vuelta a Barna para aprovechar unas horas –un poco más de sol y sal en la Mar Bella pero, que sorpresa, la playa está llena de eurogays italianos, francos, anglos,… ¿tendrán todos papeles?, que horror, me voy- antes de tomar otro tren, nocturno este, para amanecer casi a la puerta del trabajo. Eso sí con la sensación de haber pasado un buen fin de semana y haber visto algún que otro concierto de interés. ¡¡¡Que nos quiten lo escuchao!!!
Y así concluyo un año más la cita con el Mercat, de nuevo sorprendido por algunos directos que no esperaba ver, por algunas buenas vibraciones, unos ápices de genio e ingenio y la sensación de que sigue habiendo cosas por descubrir y disfrutar y que incluso la cultura puede merecer la pena. Se me asienta la sensación de que sigue proliferando lo mestizo que, lógicamente por los tiempos que corren, tiene su interés, pero tal vez está sobrevalorado. Igual se regulariza la situación y empezamos a acudir a verbenas de pueblo en las que toquen Manu Chao, Ojos de Brujo, Amparanoia o Costo Rico, no como estrellas, sino como músicos. Música para el pueblo, ¿no? Pues eso, 60 bolos por verano. Guapamente. Y las plazas de toros pa los toros. Y pa los furboleros.
J.O.
Enviado el 27-09-2004 por J.O.



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