Autor: Manuel Lemos
Desde Navarra nos llega el segundo disco de la formación
Mielotxin. Actualmente la música Folk va de la mano de
la fusión y este grupo lo hace fantasticamente al crear
un universo sonoro lleno de sonidos que te trasladarán
a un rural contemporáneo donde los paisajes verdes y florecientes
se mezclan con el asfalto multicolor y humano. Su propuesta nos
parece gloriosa y por ello hemos hablado con ellos para que formeis
parte de su arte ¡Empápate!
Normalmente del Norte de España nos llega mucha música
folk desde Galicia, Asturias y el Pais Vasco. Vosotros sois de
Navarra. ¿Os sentís como embajadores de vuestra
Comunidad?
Hombre, eso es mucho decir. Lo que sí te puedo asegurar
que nuestra música está basada mayoritariamente
en rescatar repertorio navarro, pero sin ponernos límites
geográficos, pues como todos sabemos la cultura y la música
no entiende de esto, y creo que además le haríamos
un flaco favor si quisiéramos delimitarla tal y como está
dividida España por comunidades.
En el año 2.005 grabasteis vuestro
primer disco, "Empápate" de una forma muy curiosa.
Contadnos.
Este primer cd fue fruto de un premio que ganamos en Navarra
"Jóvenes artistas de Navarra". El premio era
sustancioso: 6.000€. El gerente de la Sala Noboo de Tudela
en Navarra nos ofreció grabar en sus estudios, sacar el
cd bajo su sello, distribuirlo, promocionarlo a través
conciertos en salas por todo España... a cambio que le
diéramos los 6.000€.
Decidimos invertirlo, y salió todo fatal... grabamos pero
del resto nada: ni distribución, ni conciertos de promoción...
tuvo que mediar el Gob. de Navarra para resolverlo. Al final conseguimos
el master y nos encargamos todo nosotros. Fue un trago amargo
que tuvimos que pasar y que retrasó todos los planes. Así
que el 2.005 fue muy flojo.
En el cd participó gente importante como Gontzal Mendibil,
Oreka Tx o PIpo Alvariño de Pepe Vaamonde Grupo de Galicia.
Lo presentamos en el 2.006 y desde entonces todo ha ido de maravilla,
y el cd nos ha abierto muchas puertas y festivales.

Ahora llega "Almadierra". Es increíble
pero con solo un disco anterior ya se nota una mejor producción
hasta el punto de poder oír todos los sonidos donde realmente
tienen que sonar. ¿Cómo trabajáis la producción?
La producción del cd la ha hecho Pipo Alvariño,
que ya participó en el cd anterior. Es un músico
amigo con el que llevo trabajando muchos años y que me
conoce muy bien. Cuando nos planteamos grabar Almadierra, lo primero
que hice fue pensar en él para que lo produjera.
Creo que gran parte del mérito en cuanto a sonoridad,
y calidad de grabación se la demos a él. Estuve
en toda la fase de grabación, mezcla y mastering. A lo
largo de todo el verano pasado pasó semanas junto a mí
planteando cada tema, así que hicimos un buen trabajo previo
con la visión de una persona ajena al grupo y que ordenó
las ideas musicales que llevábamos trabajando en los últimos
dos años en el local de ensayo.
Ha sido una gran experiencia para todos, y creo que de ahora
en adelante para cualquier trabajo futuro siempre echaré
mano de un productor que aporte lo que nosotros no somos capaces
o no se nos ocurre.
Los grupos de música folk son ante
todo grupos más de directo que de estudio. ¿Esto
ayuda a la hora del entendimiento a la hora de crear?
Sí que ayuda, aunque en mi caso por lo menos hay siempre
un trabajo previo de investigación, de selección
de repertorio que lo trabajo en casa, y cuando le veo posibilidades
ya lo llevo al ensayo. No espero a ver si funciona en el directo.
Lógicamente, cuando ya está el tema hecho, se prueba
para ver la respuesta de la gente, aunque casi nunca hace falta
pues sabes cómo va a reaccionar.
Aunque sois navarros en vuestra carrera musical hay una clara
conexión con Galicia. Contadnos.
Yo estudié musicología en Oviedo en el 97 y ahí
conocí a Pipo Alvariño, del que ya hemos hablado.
Junto a él y 3 músicos más ovetenses (uno
de ellos del Ferrol), formamos un grupo de folk que misturaba
los distintos folcores de los que proveníamos.
Este grupo se llamó Britonia, y nos sirvió para
tocar en varios festivales y recorrer varias ciudades gallegas.
De ahí surgió una amistad, y muchos amigos y círculos
folkis, por lo que cada vez que vuelvo a Oviedo o Pontevedra por
ejemplo, estoy como en casa. Además en Pontevedra grabé
mi primera maqueta en solitario para luego formar Mielotxin.
Joaquín Taboada es un músico al que conozco dentro
de su estilo de Nuevas Músicas. ¿Cómo surgió
la colaboración con él y que aporta a vuestra música?
Surge de la amistad que hay entre músicos que viven en
una misma ciudad. Él es de Tafalla como yo, y aunque antes
nunca habíamos hecho nada juntos, al plantearme el 2º
cd quise rodearme de algún músico en Navarra, poco
conocido, pero para mí de gran talento y calidad. Se dedica
la New age, y es un músico de gran creatividad y muy prolífero.
Cuando le planteé la colaboración, antes de escuchar
el tema que le proponía ya me había dicho que encantado.
Así que todo fue muy bien, y el resultado del tema El pueblo
Vacío creo que es de una gran calidad y aporta mucho al
panorama musical. Es un bonus track precioso que cierra el cd
de una manera muy elegante.

Vuestro estilo se podría definir como Folk Fusión
por que no solo utilizáis instrumentos de vuestra cultura.
¿Crees que en lo musical no hay fronteras?
La verdad es que lo que yo voy a decir es redundar en lo que
está ocurriendo en los últimos años. La fusión
musical se produce no sólo en el Folk sino en todos los
estilos musicales, y creo que los músicos de hoy en día
buscamos nuevas sonoridades, colores, instrumentos que aporten
a nuestra música esa sonoridad que a veces le falta si
sólo nos centramos en los instrumentos propios de nuestro
folclore más cercano.
Las tecnologías musicales han democratizado el mercado
musical de tal manera que a través de librerías,
loops o samplers podamos hacer un muñeira o una jota con
sonido de Udú grabado en un estudio de Londres, tocado
por un senegalés. Esto es ya el presente, así que
el no querer echar mano de estos recursos ya depende de cada uno,
pero está al alcance de todos.
¿Hacéis versiones de música
tradicional o usáis la tradición para crear vuestras
composiciones?
Las dos cosas, aunque creo que me decanto más por la segunda,
ya que a partir de ritmos, melodías o versos populares
recreamos, llevándolo a nuestro terrenos y pasándolo
por nuestra imaginación y creatividad, intentando que haya
un equilibrio entre todo ello, y cuando alguien escuche Mielotxin
eche la vista al norte, hacia el Pirineo, pues creo que nuestra
música respira esta zona.
Habéis actuado con gente como Hevia, Flook, Berrogüetto...La
gente de mundo folk sois como una gran familia. ¿Por qué?
Hombre, nosotros estamos empezando, no sé si se nos puede
incluir todavía en esa gran familia, pero yo cada día
más me siento dentro de ella, no sólo por compartir
escenario con estos grupazos, sino porque al final empiezas a
enfocar tu vida al ensayo, a descubrir instrumentos, melodía
populares, a mirar web de folk, a leer Interfolk, a escuchar Discópolis...
creo que al final entrar en un ambiente que compartes con mucha
gente lejana en la distancia a ti y que en los festivales y algún
concierto conoces.
Lo que sí te puedo decir es que con todos los grupos que
hemos compartido escenario, ya sean profesionales como no, el
trato y la amistad ha sido muy buena, y no nos hemos sentido desplazados
por tocar con Hevia y Berrogüetto. al contrario. Creo que
somos gente muy maja y sana... ja, ja... seguro que alguno que
lea esto no estará de acuerdo.
¿Con que experiencia intentáis
que se quede la gente al veros en un concierto?
Con la de revivir sonidos, melodías, danzas... que cada
vez se escuchan menos, que cada vez están más enlatados,
y se den cuenta que les puede aportar tanta alegría y pasión
como un concierto de Rock, Hip-Hop o jazz.
Intentamos que los directos sean lo más potentes posibles,
que la gente lo viva tanto o más que nosotros. Así
solemos acompañarnos de dos parejas de dantzaris que son
una maravilla y convierten el concierto en todo un espectáculo
visual.

¿Por qué el nombre de Mielotxin?
Por buscar un nombre que eche la mirada a Navarra, a nuestra
zona de acción, al folclore, a lo étnico... porque
Mielotxin es un muñeco de paja que protagoniza uno de los
carnavales más antiguos de Navarra, que es el de la localidad
de Lantz. Según algunos etnógrafos que han intentado
interpretar su significado Mielotxin fue un bandido que trajo
de cabeza en la Edad Media a los lugareños de Lantz, y
como venganza se le quema en carnavales.
La base de vuestro sonido es el acordeón. ¿Componéis
entorno a este instrumento?
Sobretodo sí, porque yo suelo ser el que compone, propone
temas, rescata repertorio... soy el que mueve el grupo, y mi formación
es acordeonística, con lo que normalmente compongo a partir
de él. Pero ya, desde que entró Ismael Yagüe,
que es un multi-instrumentista, cada vez la cosa está más
repartida y en muchos temas lleva él el peso.
¿Qué importancia tienen las letras en vuestra música?
Hombre, no intento enviar ningún mensaje, no hay un gran
compromiso en las letras... además algunas están
basadas en versos de jotas, o bertsos vascos en euskera. En este
cd de los 11 temas, sólo 4 están cantados, el resto
son instrumentales.
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