La búsqueda de necesidades
estéticas y vitales. Esa es una de las motivaciones del
grupo Masau'u a la hora de crear música. Asumiendo
lo abstracto de las reacciones que la música puede provocar en
cada oyente, Masau'u pretende dar respuestas mediante
el arte de los sonidos a muchas situaciones y problemas diarios. Siempre
es una sorpresa descubrir nuevos movimientos musicales en los que la
intención de plasmar sus propios sentimientos es el principal
objetivo de los músicos. Como quinteto, Daniel López
Villalba (guitarra acústica y española), Eloy
Terrero Terrero (teclados), Eduardo del Río
Robles (cello), Javier González Torrecilla
(bajo y contrabajo) y Enric Castelló Arandiga
(batería) han creado su primer disco (con título homónimo
al del propio grupo) de difícil catalogación estilística.
Y eso es así, no debido a ningún tipo de borrosa confusión,
si no más bien debido a la equilibrada mezcla de distintas formas
de orientar el sentido de la interpretación de los instrumentos
acústicos.
El disco, en mi opinión, tiene
sutiles guiños a la música clásica, al jazz o al
new age. Una vez más la necesidad de intentar catalogar la música
me hace incluir a Masau'u dentro del género
de las Nuevas Músicas, con todo lo que eso significa,
pues el término es ya un poco difuso. Sirva para explicar esa
catalogación el hecho de que el estilo de Masau'u
es internacional, y puede ser apreciado en cualquier lugar. El mismo
término Masau'u hace referencia al gran espíritu
de los indios Hopi, antiguos habitantes de la meseta central
de los Estados Unidos. El término Hopi significa Pueblo
Pacífico.
El uso de instrumentos acústicos
y el aspecto reposado y meditativo de la mayoría de los temas,
produce un trabajo diametralmente alejado de los clichés de la
música comercial. Quizá debas escuchar a Masau'u
si crees que la música es un arte que puede hacer transmitir
sentimientos interiores. El Valle de los ecos, Rembrandt
o Volando libre son, por ejemplo, tres ejemplos de
temas más rítmicos, donde la percusión toma cierto
protaqonismo como hilo conductor, creando una línea de positivismo.
Abuelo u 11M (dedicado las víctimas
de los atentados de Madrid) son, sin embargo, temas más interiores.
En general todo el disco transmite paz y serenidad. Pienso, además,
que el tratamiento orquestal (Masau'u suena a Orquesta
de Cinco Miembros) genera una sutilidad especial, una imagen de
corrección que muestra que el tratamiento de la música
como arte, la acerca a la poesía o la pintura. Esperamos que
la coherencia de Masau'u siga presente en futuros proyectos.
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